Pasando escritos que tengo regados por todos lados..., mejor ir haciendo orden.
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Una historia sin comienzo ni final.
1
Después de un sorbo de té dejé la taza de nuevo en su lugar…y suspiré.
-"¿Cómo te ha tratado la vida en todo este tiempo?" –dije, sin atreverme a quitar mi mirada de la taza, no quería verlo a los ojos, demasiado fríos… ¿demasiado cálidos?
-"Mírame a los ojos" - …desgraciadamente cuando él me pide cosas, pareciera que lo ordenara, pero yo…yo no quería.
-"¿Para?" – mejor usar el té de pretexto y prolongar el sorbo lo más que pudiera.
-"Para ver como haz crecido malcriada, cinco años son cinco años, dios sabrá ya cuanta cosa haz hecho…" – ahora solo veía la mesa de madera de ese café que solíamos frecuentar, mientras escuchaba la impaciencia de sus dedos sobre la misma.
-"Quizá no he hecho todo lo que he querido…"
-"¿Y tus fotografías?" – carraspeó y siguió fumando su puro.
-"Me chinga que fumes eso, tienes veintiocho años, no setenta…"
-"Y a mi me chinga que no contestes mis preguntas, tienes veinte años, no siete como cuando te conocí…ya debes tener mas vocabulario que solo "quizás" y todo el verbo "chingar"… ¿o no?"
-"¡Que desgraciado eres Egaliet...!"
-¡"Ya ves como si tienes más!" – dio una media sonrisa y apagó el puro.
No podría decir que me eché a reír con él, en tantos años pocas veces escuché su risa, pero él tenía todo el derecho, desde pequeño nunca tuvo la vida fácil.
-"¿Y tus fotografías?" – insistente…siempre, siempre insistente.
-"Es y será un hobbie…, nada en serio"
-"Apuesto que en uno de tus cajones debe estar guardada la Canon de tu papá"
-"La guardo por que está rota…"
-"La guardas por que fue tu primer cámara, por que tú no la rompiste, y por que te recuerda quien eres…"
-"Deja de pensar que me conoces totalmente…" – ...o de lo contrario me dejarás desarmada.
Tomó su billetera y sacó un papelito doblado en cuatro, que al instante me ofreció.
Bueno, no era un papelito, era una fotografía…, y ya sabía cual era, no tenía gran ciencia, una simple fotografía de una flor, la primera que tomé, en mi cumpleaños numero 8…
-"¿Y…?"
-"¿Cómo que "y"?, léeme lo que dice detrás.
-"Ya se lo que dice…"
-"Léelo…"
-"..Quiero tus verdades sin mentiras"
Levanté la mirada, Egaliet tenía una carpeta que calculo, debía tener más de seiscientas hojas dentro.
-"Aquí esta la verdad…, el por qué de mi autoexilio hace cinco años…"
No supe que hacer…ver aquella gigantesca carpeta, o hundirme en sus profundos ojos azules…
"Creo que será una larga noche en este café" -pensé.
Me quedé atónita, mirando fijamente la carpeta…, ahora recordaba por que estaba allí, él me había llamado esa misma tarde, avisando que había regresado, después de cinco largos años, sin correos o llamadas…, cinco años que estuvo muerto para mí.
-"¿y que hay dentro?"
-"Una novela…como es lógico…o….¿esperabas fotos que me incriminaran en algún asesinato?"
-"Mh…eso no es gracioso, ¿por una novela te fuiste a no-se-dónde durante cinco años?"
-"Helena"
-"¿perdón?"
-"Me largué de aquí por ella" - sus ojos entraron en un sopor indescriptible…como si se volvieran de hielo, automáticamente tomo de nuevo el puro y lo encendió, me limité a observarlo, no era momento de reproches infantiles.
-"¡Pero si la amabas! ¡Lloró por meses!...buscándote hasta debajo de las rocas, ¿por qué dices eso?"
-"Me engañó…, a tres días de que se mudara a vivir conmigo"
-"¡Pero por el amor de dios Egaliet! Quizá fue una confusión…, no debiste ser tan impulsivo"
-"No Marie, esas cosas se ven en los ojos…además…yo la vi., sentada justo en esta mesa"
-"...pero ¿con quien?" – de nuevo, me quedé sin nada mejor que decir, tendría que escuchar toda la explicación….
-"¿Con quién?..."
-"¿Qué es de su vida?'' dijo, cambiándome el tema.
2
-"¿Qué dices?" - me desconcertó, lo dijo así nada más, aun tenía la carpeta abrazada con fuerza pero...¿qué pasaba?
-"¿Dónde está Helena?"
-"¿Me ves cara de su madre? ¡No lo se! lloró por meses, me hablaba por las madrugadas suplicando le dijera dónde te habías metido...lloramos tanto."
-"¿Lloramos?"
Lo miré fijamente ¿Cómo rayos arqueba así la ceja?
-"Pues si, yo estaba muy chica..." - vaya petexto estúpido.
-"Debemos encontrarla, se quedó con algo mio"
-"Uy siiii, vamos, agarramos la sección amarilla y le llamamos a todas las "Helena Betancourt" de Puebla... , no seas cursi... cualquier cosa que tenga puedes comprarla de nuevo... veinte, o cincuenta de ellas..."
-"No, se quedó con la siguiente pista..."
-"¿Pista?... dime ya que rayos pasa..."
-"Tonta, te di la carpeta por esa razón"
Y de nuevo, como tantas otras veces en el pasado... Egaliet hacia sentirme la mas idiota del planeta, traté de disimular el calor de mis mejillas, pero no me sirvió.
-"Debemos ir -Egaliet hizo una pausa, como si dudara decirme algún detalle - al primer patio Carolino"
-"Son las diez y media de la noche...no nos van a dejar entrar"
-"Nadie habló de pedir permiso"
Se levantó de la mesa y me hizo sentir diminuta, 1.88 metros contra 1.60 hacen mucha diferencia... pagó la cuenta y tomó mi mano con fuerza, no supe que hacer, me dio un salto el corazón y sentí un nudo en el estómago.
Al salir, el frio del invierno golpéo nuestra cara dejando apreciar claramente el zócalo y la catedral.
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A ratos me preguntan como se pronuncia el nombre de mis personajes, Marie suena a Marí y Egaliet a Egalit. ;)
Oh, a este punto no se si continuar con la historia, si no es así les dejo referencia
Primer patio del edificio carolino
Zócalo y catedral de Puebla... de este punto al carolino te haces menos de 5 min a pie.